SELFIE AL VOLANTE, LA PRUEBA DE LA IMPRUDENCIA.

La realid.ad de un estudio que ha hecho Ford donde se dice que uno de cada cuatro jóvenes conductores europeos se ha hecho unselfie (hacerse un autorretrato para publicarlo en las redes sociales), con el vehículo en marcha, nos viene a decir que estamos ante la primera causa de distracción y desatención en la conducción que más se da entre los jóvenes conductores de muchos países a nivel mundial. Una práctica, la del selfie, que junto con el el texting está resultando ser tan habitual como peligrosa pues son muchos los segundos que se pierden desatendiendo la conducción.
El selfie al volante típico es una persona en el interior del vehículo sosteniendo una cámara o dispositivo móvil a todo lo largo que da un brazo, con el objetivo apuntando a él mismo, se hace una fotografía y luego la publica directamente en línea haciendo uso de internet o posteriormente en cualquiera de las redes sociales para mostrar que va conduciendo o va de viaje. Una actividad que atenta contra la seguridad vial y, más concretamente, con la atención permanente que requiere la conducción de cualquier vehículo. ¿Todavía no se lo creen?
 
En  el  año 2007, donde se advertía que la mortalidad podría reducirse entre un 7% y un 8% si ningún conductor utilizase el teléfono móvil mientras conduce. Pero sí la primera vez que se demuestra que uno de cada cuatro jóvenes de 18 a 24 años, entre 7.000 usuarios de smartphone, ha utilizado redes sociales con su móvil en algún momento durante la conducción.
Un tema especialmente preocupante publicado hace unos días, nos viene a decir que dedicar la atención a otros quehaceres mientras se conduce significa avanzar cientos de metros a ciegas. Pues bien, si asimilamos elselfie al volante con la acción de marcar un número de teléfono o teclear el destino en el navegador a 120 km/h y tardando entre 15 y 20 segundos, estamos hablando de 450 metros que se recorrerían a ciegas.

NO SIEMPRE LA CULPA ES DEL OTRO!!

 El último fin de semana de abril de 2008, pasadas las cuatro de la madrugada, cinco amigos volvían de una fiesta a bordo de un Ford K gris. El auto iba a gran velocidad y, de repente, en la intersección de Pierrastegui y Cartagena, en el partido de Morón, Buenos Aires, el conductor, de 18 años, perdió el control del vehículo, volcó y se incrustó contra una columna de alumbrado. Los jóvenes salieron despedidos del auto, y dos de las chicas, de 17 y 18 años, murieron. Nadie estaba usando el cinturón de seguridad.

• En septiembre, tres adolescentes, todos de 17 años, fallecieron cuando la camioneta Toyota en la que viajaban por la ruta Panamericana chocó contra el guardrail, se partió en dos mitades —por la violencia del impacto— y una de ellas cayó al vacío desde un puente sobre la calle Otto Krause, a la altura de la localidad bonaerense de Pablo Nogués. Hacía poco tiempo, el conductor había obtenido su licencia. 

Estos dos hechos no son aislados si se toma como referencia que semana tras semana los medios de comunicación reflejan cómo se engrosa la lista de personas fallecidas por accidentes de tránsito, en especial la de los jóvenes, y cómo las autoridades no saben qué hacer o no pueden evitar este fenómeno. La principal causa de muerte de jóvenes entre 15 y 19 años no es el sida, ni el cáncer, ni tampoco otras enfermedades, sino los accidentes de tránsito.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por año, más de 400 mil jóvenes menores de 25 años mueren a causa de estos accidentes, cifra que constituye un tercio del total de fallecidos de todas las edades. 
Los números parecen no cambiar pese al paso del tiempo: si bien hay mayor concientización sobre las causas de losaccidentes, más campañas en favor del uso del cinturón de seguridad y mayores controles de alcoholemia, la cifra de muertos sigue siendo elevada. 

El caso de la Argentina es una muestra. En el segundo semestre de 2007, de un total de 1.959 víctimas fatales enaccidentes de tránsito, unas 509 fueron jóvenes entre 15 y 24 años, de acuerdo con información que suministra el Registro Nacional de Accidentes de Tránsito (www.renat.gov.ar).

La lamentable cantidad de muertes de jóvenes en accidentes de tránsito se debe principalmente a la combinación de varios factores: la?inmadurez emocional,  los comportamientos riesgosos y la falta de experiencia en la conducción.
Lejos de considerarlas inevitables o como parte de la inexperiencia adolescente, varios especialistas brindan tres consejos que podrían prevenir accidentes y salvar muchas vidas.

 


 

ANTE TODO, FIRMEZA

Es clave el papel de los padres para bajar la alta tasa de accidentes fatales en el tránsito. “Los padres conocen mejor que nadie a sus hijos, ellos saben si están o no en condiciones de manejar”, comenta Brambati.
Asegurarse de que usen el cinturón de seguridad es el detalle más simple y establecer las propias reglas familiares de manejo es otra buena opción:  fijarles a sus hijos un límite de conducción durante la noche, no permitirles llevar más de un pasajero (está comprobado que el riesgo aumenta con cada pasajero adicional) y prohibirles el uso del celular dentro del auto. 

Son  innumerables las historias de familias destruidas a causa de una mala maniobra, una distracción típica de la edad o negligencia. Por eso, cada vez que un padre le dice a su hijo: ‘no arranques el auto sin el cinturón puesto, está salvándole la vida

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